Columna:

¡Hey! ¡Dios está contigo!

Por Natalia Cortés G.

¿Cuántas veces has sentido que el mundo se cae encima tuyo?, ¿Cuántas veces has creído que tus problemas son más grandes que tu fe y te has adentrado en un callejón sin salida?

Si respondiste que sí y más de una vez a estas preguntas entonces no dudes en seguir leyendo…

El mundo moderno, nuestro mundo moderno… lleno de máquinas, de tecnología, de rapidez, donde la indiferencia se ha posado con fuerza y como hijos de Dios nos ha costado hacerle frente.

Nos encontramos con un panorama desolador, no tan solo en las calles, también ha invadido los templos y catedrales y ojo que no tiene que ver con la contingencia nacional, tiene que ver con que muchos católicos han buscado la solución a sus problemas fuera de las puertas de Dios, encontrando respuestas en banalidades y cosas superfluas que sólo los dejan con más angustia y desolación.

A veces, cuando los problemas que tenemos crecen, cuando pasan de ser un hecho puntual y rondan nuestra cabeza más veces de las que quisiéramos, creemos que Dios no está con nosotros. Sí, ¡también me ha pasado! Y, ¡vaya que duele! Pero, lo que tú ni yo debemos olvidar es que Dios está siempre con nosotros, en nuestras penas y alegrías, observando cómo vamos resolviéndolo, porque él nos hace fuertes en la medida que entendamos que está siempre cerca para entregarnos amor.

Si tu problema es que no consigues suficientes seguidores en Instagram o que tu foto no tiene los like que necesitas para ser más popular, entonces tu conexión está fallando… no la de Internet, la conexión que debes tener con Dios. Él no sabe de followers, ni de histories, pero de lo que si sabe a la perfección es conocernos uno a uno, nuestras debilidades y fortalezas, sabe de soñar y reír a nuestro lado. Cuando nos volvemos mayores y los problemas se encuentran en cosas “de grande” como estar sin trabajo o cuando falta el dinero en casa o tener a tus padres enfermos, no basta con lamentarnos de lo triste que podamos estar, aunque a veces sí, hay grandes problemas que te botan y pareciera que te abofetean con fuerza, pero mientras mirabas al suelo, Dios estaba por sobre ti enviando personas a tu auxilio, dándote bastones para que puedas pararte.

Dudas de lo que te digo? Entonces; ¿qué siente tu corazón cuando vas a la celebración de la eucaristía y te llenas de gozo? O cuando parece que la homilía del sacerdote fue pensada en ti y tus problemas?, cuando viene el momento de la paz y la persona que está a tu lado sin conocerte, al darte la mano y mirarte a los ojos te colma de paz?, o cuando te arrodillas en la consagración y tu mente queda en blanco o por último, cuando escuchas después de comulgar la canción para meditar y pareciera que está escrita para ti.

En todas esas ocasiones Dios estuvo a tu lado, enviando señales de que está contigo, que te ama y te protege. No dejes de sentirlo, no dejes de escucharlo y por sobre todo no dejes de ir a empaparte de él. Tus problemas jamás, pero jamás deben ser más grandes que tu fe.

Comisión Diocesana - Servidores del Altar - Diócesis de Villarrica

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